Samar Rabayaa es agricultora y madre de cinco hijos. Administra su propia finca de 3.200 m² en Maithaloon, (Yenín, Palestina) en la que cultiva tomillo y uvas.
En el marco del convenio que implementamos en Palestina, con el apoyo financiero de la AECID y en colaboración con nuestros socios PARC y RWDS, Samar encontró una oportunidad para participar en el concurso ‘Golden Crop Competition’, en el que han participado familias agricultoras de Yenín y Ramala.
Sin dudarlo, Samar presentó su candidatura y fue seleccionada para participar en un programa de formación centrado en Buenas Prácticas Agrícolas, manejo del agua, producción segura y otros aspectos técnicos relacionados con los cultivos de la zona. Y no solo eso, al igual que el resto de participantes, Samala recibió apoyo adaptado a las necesidades concretas de su explotación, tales como la rehabilitación de zonas agrícolas o la instalación de sistemas modernos de riego.
En esta entrevista, la propia Ramala comparte cómo, a través de esta oportunidad ha logrado mejorar la productividad de sus cultivos y, así, obtener una fuente propia y estable de ingresos.
Pregunta- Ramala, ¿Cuál era tu situación antes de participar en ‘Golden Crop Competition’?
Respuesta – Antes, mi familia no tenía una fuente de ingresos estable. Dependíamos completamente del jornal que ganábamos trabajando en fincas ajenas para cubrir nuestras necesidades básicas. Personalmente, trabajé en tierras de otros agricultores, especialmente durante las temporadas de cosecha, para mantener a mi familia, mientras que nuestra tierra permanecía infrautilizada y no generaba ingresos.
P.- Antes de participar en este concurso, ¿Cuáles eran los principales retos o dificultades a los que te tenías que enfrentar?
R.- Los principales desafíos que enfrentábamos eran nuestros ingresos limitados y la falta de una fuente de ingresos estable. Además, carecíamos de los conocimientos técnicos y la experiencia necesarios para ser capaces de hacer un uso efectivo de nuestras tierras y, así, gestionar nuestro propio negocio agrícola con éxito.
P.- ¿Qué fue lo que te motivó a presentar tu candidatura en el concurso ‘Golden Crop Competition’?
R.- Mi principal motivación era conseguir establecer una fuente de ingresos estable para mi familia invirtiendo en nuestra propia tierra. También quería crear oportunidades de empleo para mí, mis dos hijas y mi esposo, quienes antes dependían también del trabajo que realizaban en otras tierras. Pensaba que así podríamos lograr una mayor estabilidad económica.
P.- ¿Y qué cambios o mejoras habéis experimentado tras haber accedido a esta oportunidad?
R.- A través de la participación en este programa, hemos conseguido transformar nuestra tierra en una fuente productiva de ingresos, creando oportunidades de empleo para mí, mis dos hijas y mi esposo en nuestra granja. Gracias al cultivo de tomillo, ahora tenemos un ingreso estable y regular. Las ganancias que obtenemos con su cultivo nos bridan una estabilidad financiera que antes no conocíamos.
Además, hemos tenido la ocasión de capacitar y adquirir valiosos conocimientos agrícolas y habilidades prácticas que nos han permitido mejorar la calidad de nuestra producción y administrar la finca de manera más eficiente. En definitiva, la situación económica de nuestra familia ha mejorado enormemente.
P.- Después de todos estos logros, Samar, ¿Cómo consideras que todo lo que has conseguido se hará extensible al resto de tu comunidad?
R.- Además de la mejora significativa que ha supuesto para el sustento de nuestra familia, durante la temporada de cosecha del tomillo nuestra finca proporciona empleo temporal a unas 20 mujeres de nuestra comunidad local. Ellas realizan las labores de cosecha y separación de las hojas de los tallos, obteniendo también sus propios ingresos temporales.
P.-¿Y cómo esperas seguir desarrollando tu explotación agrícola? ¿Qué planes y sueños tienes?
R.- Tengo pensado seguir desarrollando la granja con la construcción de un invernadero que nos permita proteger los cultivos de uva y tomillo de enfermedades y condiciones climáticas adversas. Esto nos ayudaría a mejorar tanto la calidad como la cantidad de la producción. El viñedo aún es joven —tiene aproximadamente un año— y todavía no produce fruta. Esperamos que la producción comercial comience en, aproximadamente, dos años y medio, lo que proporcionará una fuente adicional de ingresos para nuestra familia. También planeo expandir nuestra producción agrícola y seguir mejorando la productividad y la sostenibilidad de la granja.
Con respecto a los sueños… espero que mis hijos estudien ingeniería agrícola en el futuro para que puedan seguir desarrollando nuestra granja y asegurar su sostenibilidad a largo plazo.