13 marzo, 2026
Cuando las mujeres, como Nilda Llano, ejercen una labor crucial para impulsar el desarrollo rural en Perú

Nilda Llanos vive con su marido y sus dos hijos en una aldea rural llamada Succhayo, situada en la microcuenca Cullanmayo de Cutervo (Cajamarca, Perú). Tanto ella como su marido son agricultores y, desde hace un par de años, están logrando mejorar la producción de sus cultivos y, por tanto, incrementar sus ingresos. Sin embargo, no siempre ha sido así.

“Antes sufríamos mucho, porque nuestros cultivos no producían, cada año era más caro producir y se cosechaba menos” recuerda la propia Nilda, que explica que “por eso teníamos que dejar a nuestras familias e irnos a la selva a trabajar como peones en cosecha de café para poder sacar algo de platita y sostenerlas, aunque nos daba mucha pena irnos y dejarlas”. Como Nilda, muchos otros padres y madres de familia de su comunidad se veían en esta situación que les obligaba a marcharse de sus hogares desde principios de mayo hasta agosto, para trabajar en las cosechas de café.

Un punto de inflexión

La suerte de Nilda y sus vecinos y vecinas cambió drásticamente hace un par de años, cuando tuvieron la oportunidad de comenzar a formar parte de un proyecto que tiene por objetivo impulsar el desarrollo rural sostenible de estas comunidades.

En el marco de iniciativa, que desarrollamos con ESCAES y con el apoyo financiero de la Generalitat Valencia, los y las participantes están aprendiendo e implementando nuevas prácticas sostenibles de manejo de suelo y agua. Además, están introduciendo nuevos cultivos y adoptando tecnologías agroecológicas que les están permitiendo lograr los objetivos del proyecto.

De esta manera, no solo están consiguiendo diversificar sus fuentes de ingresos, sino que también están fortaleciendo su capacidad de adaptación mediante el cultivo de cosechas más sostenibles y adaptadas. “Me dieron semillas mejoradas de maíz, hortalizas y cuyes, ahora estoy contenta porque tengo más producción para nuestra alimentación e, incluso, para vender en el mercado” comparte nuestra protagonista.

El papel clave de las mujeres

Este proyecto contempla el apoyo a estas comunidades productoras agrícolas otorgando un protagonismo clave a la mujer, por lo que también promueve su impulso social y económico, así como su plena participación en la toma de decisiones.

Por tanto, se trata de proporcionar recursos y formación para aumentar la productividad agrícola y diversificar los alimentos disponibles, al tiempo que, de manera transversal, se promueven la igualdad, y el impulso de las mujeres que, como Nilda, demuestran con su empeño e implicación el papel crucial que ejercen en el desarrollo rural, económico y social de sus comunidades.

“Nos ha cambiado la vida ya que nos capacitan y nos ayudan a trabajar unidos” declara con gratitud Nilda, “hoy estamos muy contentos con nuestras familias porque estamos mejorado nuestra economía y nuestra forma de vivir.

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