
Junto al personal de la FPSC, participó en el encuentro Rafael Palomino, Catedrático de Derecho Eclesiástico de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.
Pascale Warda fue ministra de Inmigración y Refugiados en el Gobierno interino de Irak tras la guerra de 2003. Profesa la religión católica y es una tenaz defensora de los derechos de las minorías en su país.

A lo largo del encuentro, se refirió a la posición de la mujer en la sociedad Iraquí. Comentó que en el primer Gobierno de 2003 fueron nombradas seis ministras, hoy en día sólo hay dos ministras en el gobierno. El papel de la mujer es fundamental en la mejora de las condiciones de la sociedad Iraquí. ¡Somos más de la mitad de la población! apuntó.

¿Qué puede hacer Europa? Irak es un país destrozado, que fue un imperio, con una rica cultura y una larga tradición. Las excavaciones de Hira descubiertas en el lugar donde se construía el aeropuerto de Najaf demuestran la importancia cultural del país y la presencia cristiana. Estos edificios civiles e iglesias cristianas son suntuosos. Ésta es la premisa para afirmar que lo que está ocurriendo en Irak podría estar ocurriendo en cualquier otro lugar del mundo. Irak tiene materias primas y unas condiciones geográficas y climáticas que le podrían permitir tener un buen nivel de vida. Pascale Warda señala que Irak está sufriendo una guerra que “también es europea”.

Ante la diversidad cultural y a pesar de la dificultad que viven las minorías, especialmente la cristiana, comentó la idea de que “todos somos distintos y cada uno tenemos nuestro lugar, pero lo más importante restablecer el diálogo para superar las diferencias y las situaciones conflictivas. La solución pasa por la educación”.
Expuso la idea de que Europa debe defender su cultura, sus raíces, sus tradiciones y subrayó la importancia del rechazo a los terroristas, no a los musulmanes. El terrorismo es el enemigo a combatir.
A pesar de la grave situación Pascale Warda terminó con unas palabras esperanzadoras; Irak es una gran nación, con un gran potencial económico, cultural, empresarial, tenemos que superar esta etapa. El futuro es prometedor.
