21 enero, 2026
Familias agropastoras de Oromía (Etiopía) comienzan a cosechar su propio futuro

Las comunidades agropastoras que viven en la región de West Haraghe (Oromía, Etiopía) afrontan todos los días serios desafíos para subsistir. Los efectos causados por el cambio climático (sobre todo la escasez de agua), los conflictos y las desigualdades entre hombre y mujeres son algunos de los factores que ponen a prueba la seguridad alimentaria de las familias a diario.

Sin embargo, el kebele (‘municipio’) de Lega Arba está experimentado una transformación que llena de esperanza a toda la región. Desde hace unos meses, sus vecinos y vecinas están participando en un proyecto que tiene como objetivo reducir la pobreza mediante el impulso de la agricultura sostenible, creando así oportunidades económicas que integren a hombres y mujeres por igual.

En esta iniciativa, que desarrollamos junto con nuestro socio local ECC-SADCO y con la financiación de la Comunidad de Madrid, están participando 1.200 personas, de las cuales más de la mitad son mujeres.

Logros que cambian vidas

A pesar de los retos logísticos y climáticos que se han tenido que enfrentar en los últimos meses, se han logrado sentar unas bases sólidas y ya se empiezan a constatar los primeros avances del proyecto.

Así, ya se han logrado establecer 3 grupos de generación de ingresos formados por 150 personas (de las cuales 120 son mujeres), los cuales ya han recibido formación intensiva en gestión empresarial, contabilidad y ahorro. Esta capacitación es fundamental, ya que los prepara para poder liderar sus propios negocios de cría de cabras y ovejas.

Otro logro muy destacable es que 50 hogares han sido capacitados y han recibido asistencia técnica en Agricultura Climáticamente Inteligente, de manera que han aprendido técnicas de conservación de suelo, de diversificación de cultivos, de preparación de compost y de gestión de plagas. Así, serán capaces de adaptar sus cultivos a un entorno que cada vez más impredecible y asegurar la producción de alimentos.

El agua como motor de cambio

Una de las acciones más determinantes que se está llevando a cabo en el marco de este proyecto es la construcción de una infraestructura de agua, cuya obra ya está en marcha. En estos meses, ha finalizado el estudio de viabilidad y se ha establecido una Asociación de Usuarios de Agua. De esta forma, se garantizará que sea la propia comunidad la que gestione este recurso vital de manera equitativa y sostenible.

Básicamente, mediante esta obra se transformará el cauce de un río para que el agua discurra a lo largo de más de 250 metros de canales de riego. Esto permitirá irrigar más de 50 hectáreas y abastecer de agua a más de 1.200 personas para que puedan cosechar diversos cultivos y obtener hasta tres cosechas al año.

Para comenzar la siembra, hace dos meses se distribuyeron semillas de hortaliza (tomate, cebolla, espinacas, zanahorias…) entre 530 familias. Actualmente, se están adquiriendo frutales y árboles multipropósito para otras 260 familias. De este modo, se trabaja por fortalecer la alimentación nutritiva, saludable y variada de estas familias, a la vez que se cuida el suelo de cultivo.

Un contexto muy complejo

Etiopía es un país que presenta serios desafíos y dificultades a la hora de desarrollar proyectos como este. Sin embargo, la coordinación de nuestra Fundación con las autoridades locales y la colaboración activa de la comunidad permiten superar todos los obstáculos y nos enseña una lección clave: el compromiso de las familias participantes es el mejor motor contra la adversidad y para lograr el cambio real.

En tan solo un mes, esperamos ver los primeros resultados en la producción de hortalizas. Gracias a la transformación estratégica de tierras de secano en tierras irrigadas, lo que antes era un suelo agrietado por la sed se convertirá en campos fértiles y productivos.

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