
Antes de fines de julio las 103 familias de la comunidad cruceña de Villa Enconada sólo tendrán que abrir el grifo en sus casas para tener agua potable. Han tenido que pasar más de 20 años desde la fundación de la comunidad para que sus pobladores accedan a este derecho fundamental.

El entramado de alianzas con instituciones locales y, sobre todo, el apoyo de los beneficiarios están siendo fundamentales para la buena marcha del proyecto. La Asociación para la Erradicación de la Pobreza (APEP), socio local de la FPSC en el proyecto, es el aglutinador de tantos esfuerzos y quien encabeza la organización de los trabajos.
En otra de las comunidades beneficiarias, Nueva Esperanza, ya se ha perforado el pozo de agua y construido el tanque elevado. En las próximas semanas comenzará la construcción del sistema de distribución de agua.
