8 marzo, 2026
La historia de Sadiya Mamed: Liderazgo femenino y resiliencia en Etiopía

En las comunidades agropastoras de los municipios (o ‘kebeles’) de Sabaka, Dibala y Bedasa, en la región de West Hararghe (Etiopía), las desigualdades entre mujeres y hombres han restringido históricamente la capacidad de ellas de participar equitativamente en el desarrollo.

La discriminación, la división rígida de roles y la violencia contra las mujeres las han limitado a dedicarse exclusivamente a tareas domésticas y de cuidado. Así, han carecido de autonomía económica y de capacidad para participar en la toma de decisiones comunitarias.

En este contexto, nuestra Fundación, junto con nuestro socio local ECC-SDCOH y con la financiación de la Generalitat Valenciana, está implementando un programa de cooperación al desarrollo que, entre sus principales objetivos, cuenta con la promoción  de la igualdad y el impulso del papel de las mujeres. Todo ello, a través de la implementación de estrategias clave, como la capacitación en derechos, las campañas de sensibilización y el fomento del diálogo comunitario para desmontar estereotipos y prejuicios.

Un antes y un después

La historia de Sadiya Mamed refleja claramente el impacto de este programa. Ella fue una de las 60 mujeres seleccionadas para participar en él, dado su compromiso con el bienestar comunitario. Desde el principio se integró en un grupo de impulso y apoyo a las mujeres, en el que recibió un préstamo para iniciar su propia actividad económica.

Así, Sadiya compró 20 litros de aceite para el comercio minorista y, rápidamente, vio como su negocio crecía. Esto fue posible porque Sadiya aprovechó al máximo el acompañamiento técnico que recibió en el marco del programa para llevar a cabo una gestión rigurosa de su trabajo. De esta manera logró aumentar su capital y diversificar su actividad hacia la avicultura.

Además de la satisfacción personal, Sadiya reconoce que para ella supuso una alegría enorme poder asegurar, por primera vez y por ella misma, la vestimenta y la cobertura de las necesidades básicas de sus hijos.

El impacto en mujeres… y en hombres

El impacto de los logros de Sadiya trasciende lo meramente económico. No solo ha conseguido generar sus propios ingresos, sino que también se ha transformado la dinámica de su propio hogar.

Su marido también participa en este programa y se ha convertido en el aliado estratégico de Saiya: ahora colabora con ella en la logística de su negocio y confía plenamente en su liderazgo financiero. Juntos evidencian cómo el programa no solo está contribuyendo a reducir las brechas de desigualdad, sino que también a fomentar y fortalecer el respeto mutuo.

«No hay duda de que esta iniciativa ha transformado mi vida», admite Sadiya sonriente. Historias como la de Sadiya reafirman nuestra convicción: cuando se eliminan las barreras y las desigualdades, facilitando el acceso a recursos y capacidades, las mujeres no solo son capaces de cambiar su destino, sino que sostienen el progreso de toda su comunidad.

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