
El proyecto “Mejora de las condiciones de vida de comunidades rurales en Bolivia a través de intervenciones dirigidas al abastecimiento de agua”, financiado por OFID, y realizado en consorcio con la ONG boliviana APEP, ha sido una clara respuesta a las graves necesidades y carencias existentes en la zona.
A pesar de las diversas dificultades a las que se tuvo que hacer frente en los inicios (la lejanía entre las poblaciones, el nombramiento entonces reciente de una autoridad local tras un complicado proceso electoral…), el proyecto ha logrado su objetivo de mejorar la disponibilidad y el acceso al agua potable, altamente demandado por la población, a través de estas acciones:

• Construcción de plantas de potabilización de agua en las comunidades más grandes (San Rafael, San Antonio y Samaipata), con una capacidad de más de 50.000 litros/hora.
• Perforación de pozos en las poblaciones más pequeñas (Morebiti, El Pilar, La Ripiera, Villa Enconada y Nueva Esperanza) que suministran caudal abundante de agua segura a la población.
• Construcción de tanques de agua elevados con capacidad para 20.000 litros.

Garantizando el acceso al agua potable, el proyecto ha tenido un enorme impacto social al mejorar notablemente la calidad de vida de las familias, pues la conquista de este derecho ha abierto la puerta a otros, como la salud y la educación:
Doña Candelaria Anduíra es de etnia guaraní de la Comunidad Indígena de La Ripiera. Apenas habla el español, pero con lágrimas en los ojos recuerda la lucha de su pueblo para sobrevivir en un entorno sin agua: “Antes de que perforasen el 
Además, familias de campesinos que malvivían junto a sus terrenos se han instalado en núcleos urbanos, y con la llegada de esta nueva población, también han aumentado los servicios sociales, como la dotación de nuevas aulas en las escuelas, equipos médicos y servicios regulares de transporte público. Es un claro ejemplo de cómo el acceso al derecho humano al agua repercute de manera positiva en el desarrollo de las poblaciones.

