
«Sólo nos quedan unos días para poner fin a este voluntariado. En la primera semana, como ya contamos en la anterior memoria, recibimos mucha formación de la mano de Bárbara. Ella nos explicó todo lo necesario para que pudiéramos entender en qué iba a consistir nuestro voluntariado. Nos resolvió todas nuestras dudas y nos hizo entender el conflicto árabe-israelí desde un punto de vista objetivo e imparcial.
La segunda y tercera semana en Jerusalén, trabajando para la FPSC, se ha pasado muy rápido. En primer lugar, nos hemos acostumbrado a la rutina. También hemos experimentado lo que es Ramadán y lo que es un simulacro de sirenas antiaéreas.
Hemos coincidido tres días con Julio, expatriado de la FPSC de Jerusalén. Nos ha parecido muy interesante su trabajo. Nos encantaría acompañarle a Gaza pero es complicado conseguir los visados.

Se ha llevado a cabo una gran inversión económica que dará sus frutos, pero que mientras tanto hay que justificar. En este Convenio de cuatro años, se han ampliado las instalaciones de formación, se ha creado un diploma de pedagogía junto al Ministerio de Educación, se han implementado nuevos métodos para integrar a alumnos con necesidades especiales, entre otras actividades. La suma de todas estas actividades, que en este caso son talleres, campamentos de verano, actividades extracurriculares, constituirá el Convenio en sí.
El miércoles fuimos a Belén, territorio palestino, a pedir al departamento financiero de la Universidad de Belén una copia de unos resguardos de pagos que necesitábamos. También nos reunimos con el responsable del proyecto en la Universidad. A la FPSC en Jerusalén le parece interesante e importante contar con él a la hora de elegir y valorar a la empresa o grupo de personas que se han ofrecido para realizar la Evaluación, al haber estado tan involucrado en el proyecto durante estos años. Se pone esfuerzo y tiempo para organizar, concretar y realizar las actividades en conjunto. La Evaluación es la última fase del Convenio que en unos días se espera que comience.
A la vuelta de Belén pasamos por el check-point terrestre por el que pasan los palestinos a Israel. Es una experiencia que es aconsejable vivir para tener una idea más global y real de la división que existe entre ambas sociedades. No es una vivencia agradable, es dura y, bajo nuestro punto de vista, deshumaniza. Existe un ambiente frio y tenso.
En Jerusalén 23/07/2015″.

