Los pasado 25 y 26 de febrero, la FPSC celebró dos encuentros en el Hotel NH Giustiniano de Roma.

El día 25, en el marco del Foro sobre América Latina, que reúne periódicamente a diplomáticos y periodistas para tratar temas de actualidad sobre el continente latinoamericano, la FPSC organizó el desayuno de trabajo “El futuro del Canal de Panamá: el reto de reinventarse”.

Se contó como ponente principal con Embajador de la República de Panamá en Italia, D. Fernando Berguido Guizado, que ofreció detalles sobre la ampliación del Canal interoceánico y destacó que una de las principales contribuciones de esta obra es la reducción del nivel de pobreza en el país.

Desde el año 2000, los recursos provenientes Canal son de Panamá y de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), un ente autónomo encargado de gestionar el paso, con estatus de neutralidad. Actualmente, esto supone un ingreso de entre los 1.200 y 1.400 millones de dólares anuales. Gracias a ello, el país ha experimentado una reducción significativa de su nivel de pobreza, hasta el 35%, dado que parte del dinero recabado por el Canal está destinado «por ley» a un fondo de asistencia social.

La ampliación del Canal de Panamá, que realiza el consorcio internacional Grupo Unidos por el Canal (GUPC) y se estima que finalizará en la primavera del 2016, acarreará un aumento de los ingresos al istmo, debido a unos peajes más caros y a una previsión de mayor afluencia, pues podrán circular por él naves de mayor tonelaje. Por tanto, las expectativas son optimistas en cuanto a cumplir con los objetivos de la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025, que se enmarca en la tercera meta del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio.

El diplomático también reconoció algunos aspectos negativos en torno al Canal, como es el foco de corrupción que se investiga actualmente, derivado del excedente de recursos derivados del mismo, y la construcción de un nuevo canal que la compañía china HKND pretende abrir en la cercana Nicaragua a finales de 2019.


Un día después, el 26 de febrero, el Centro de Estudios de Oriente Medio de la FPSC (CEMOFPSC) organizó el encuentro «El diálogo y la libertad de religión, cincuenta años después de Nostra Aetate».

Intervinieron, Mons. Agostino Marchetto, Secretario emérito del Consejo Pontificio Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, y Mustafa Cenap Aydin, Director del Instituto Tevere.

Entre sus declaraciones, Mons. Marchetto destacó que con el Concilio Vaticano II, la Iglesia reconoce el derecho de la persona humana a la libertad religiosa, y esto marca la diferencia con el pasado: no es la Verdad la que tiene derechos, sino la persona humana; por eso su deber y responsabilidad es buscar la Verdad a conciencia.

También reconoció que el Concilio Vaticano II con “Nostra Aetate y Dignitatis Humanae” ha generado nuevas ideas, esfuerzos e iniciativas; pero su aplicación requiere tiempo y esfuerzo.

Para la protección de las minorías, cree que ayudaría una mayor secularización; y también que los musulmanes adoptaran declaraciones y posiciones contra el fundamentalismo.

Aydi, por su parte, afirmó que “Notra Aetate” es un documento importante para la reconciliación: cristianos y musulmanes deben trabajar juntos y comunicarse por el bien de todos los hombres.

También destacó el hecho de que en el Corán no hay coacción en la religión. El fundamentalismo es una realidad externa a la propia naturaleza de la religión. El Estado islámico (Califato) no es el Islam, ya que éste no impone una forma de Estado.

Asimismo llamó la atención en cuanto a que en Europa, el Islam no está protegido; se levantan mezquitas improvisadas en lugares como garajes y sótanos; y cualquiera puede declararse Imam, algo que en los países musulmanes esto no es posible.

Por último recordó que el terrorismo es principalmente contra los musulmanes: ISIS cobra más víctimas entre los musulmanes, aunque en Europa se hable con razón de la persecución de los cristianos.