De mal en peor: la situación de los refugiados iraquíes en Siria

Por otra parte, enero fue testigo del inicio del programa de atención médica, con el objetivo de proporcionar a la población iraquí una cobertura sanitaria adecuada y asequible mediante un acuerdo entre Caritas y 10 médicos en diferentes especialidades.
Además, el miércoles, 25 de enero, Caritas distribuyó el primer paquete de artículos no alimenticios entre cerca de 80 familias, consistente en mantas y un calentador. Estas ayudas llegan en el momento apropiado, debido a que el invierno en la capital es especialmente duro por su clima desértico. Por otro lado, por el hecho de que los cortes de electricidad sean muy frecuentes en Siria y duren más de 6 horas, el Gobierno está tomando medidas para adaptar el bloqueo que sufre el país y atender su necesidad de economizar energía eléctrica tanto como sea posible.
Asimismo, los estudiantes iraquíes se enfrentan a otra gran dificultad. Al huir de Iraq, la mayoría de ellos no tuvieron tiempo para pedir sus certificaciones de escuela exigidos por el Gobierno sirio a fin de conceder a los alumnos los títulos oficiales G9 y G12. Gracias al proyecto que desarrollan FPSC y Caritas, se imparte clases para esos estudiantes: el Gobierno ha admitido a los alumnos para los exámenes oficiales, aunque aplace la entrega de los diplomas correspondientes hasta que se realice la entrega pertinente de certificaciones de Iraq.
