El 11 de diciembre se clausuró, en la Facultad de Ciencias políticas de la Universidad de Roma Tres, el Seminario «Instituciones políticas y promoción humana: la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia», destinado a jóvenes universitarios y patrocinado por la Fundación Promoción Social de la Cultura.

La mesa redonda conclusiva sobre «Democracia, Mercado y Doctrina Social entre Teoría e Historia» contó con la participación de dos docentes; el profesor de Historia contemporánea, D. Renato Moro, y el profesor de Política económica, D. Gian Cesare Romagnoli.

El profesor Moro, recordó que el término Doctrina Social de la Iglesia que comienza a ser usado hacia 1870, presenta una serie de principios que deben estructurar sociedad civil. La Doctrina Social nace en un momento de tensión entre los Estados o las monarquías y la Iglesia y fue una respuesta ante procesos de laicización. Como la encíclica Rerum Novarum, no fue una mera réplica al marxismo pero el final de un recorrido que inicia con cartas pastorales de los obispos franceses sobre la cuestión social.

En 1891, en la Rerum Novarum, la Iglesia expresa su pensamiento sobre temas como: propiedad privada, función social, contraria a una función meramente económica del salario. Condena la lucha clases pero reconoce el derecho de los obreros a asociarse. Porque hasta entonces solamente se daban las corporaciones.

El término Doctrina Social de la Iglesia es utilizado por primera vez en la encíclica Quadragesimo anno al evocar cuarenta años después la Rerum Novarum. Posteriormente el Concilio Vaticano II en 1960, la Mater et Magistra, Octogesima Adveniat y Juan Pablo II en la Centesimus Annus, marcan las etapas de mayor comprensión de la Doctrina Social Católica.

El profesor de Política económica, Gian Cesare Romagnoli, por su parte indicó como el bienestar y el bienestar económico no siempre están relacionados.

Recordó como los procesos históricos tienen ritmos cada vez más rápidos y así mientras entre las primeras dos encíclicas sociales pasaron 40 años, posteriormente los tiempos se acortaron llegando a 5 encíclicas en los últimos 25 años. Entre las más importantes, la Populorum progresio; Octogesima Advedniat, la Laborem Exercen, y la Sollicitudo reis socialis.

Recordó también el pensamiento social del sacerdote italiano Don Strurzo; los católicos se deben empeñar en política, si bien tiene que existir una absoluta autonomía entre la política y la Iglesia. Aparece así el límite entre el Estado y la persona. De ahí, el principio de la subsidiariedad, presente en la Doctrina Social de la Iglesia, que indica como el Estado no debe hacer lo que los ciudadanos pueden hacer por sí mismo. Que debe intervenir solamente cuando los individuos no logran realizar un objetivo por sí mismos, y que la ayuda tiene que ser dado por el nivel más cercano al individuo.

La profesora Fermina Álvarez, tras realizar los agradecimientos de rito por la realización del curso, recordó como justamente ese mismo día Benedicto XVI había presentado el mensaje para la celebración de la Jornada mundial de la paz, en el que la centralidad de la persona humana, eje fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, es la base para una serie de consideraciones.