Buenos días:

Ya han pasado tres semanas desde que llegamos a Ammán. Día a día, nos hemos ido adaptando a la ciudad y a nuestras tareas en la Fundación. Después de realizar un curso introductorio acerca de la ayuda humanitaria, hemos realizado distintas labores como ordenar y escanear facturas, redactar reseñas sobre las reuniones a las que hemos asistido así como profundizar y entender de manera práctica y teórica los distintos convenios que tiene la Fundación.

Jordania es un país árido y con graves problemas de agua, pero estos se intentan solventar por medio de fundaciones como JOHUD (Jordanian Hashemite Fund for Human Development) que cuenta con proyectos comunes con la FPSC. Pudimos ver de cerca uno de los puntos de actuación en la gobernación de Balqa. En esta experiencia nos dimos cuenta de que la ayuda no solo busca solucionar las complicaciones hídricas del lugar, sino transformar su sociedad hacia un mayor estado de bienestar.


Debido a la Guerra Siria, algunos de sus ciudadanos han marchado hacia países limítrofes; Jordania es uno de ellos. Hoy en día Zaatari es uno de los campos de refugiados más grandes del mundo y el más grande del país. Hemos tenido la oportunidad de asistir a tres de sus reuniones, en las cuales se han tratado asuntos generales dentro del campo. Pudimos visitar la clínica y la oficina de la FPSC dentro del campo y dar nuevas ideas para una posible remodelación del lugar.

Nuestra experiencia aquí no es solo profesional, sino que se trata de conocer y entender una cultura a la vez tan cercana como lejana. Y qué mejor momento para vivirla que durante el mes de Ramadán. La semana pasada, paseando por el centro de Ammán, coincidió con el momento de la llamada a la oración para el cuarto rezo, momento en el que los musulmanes rompen su ayuno. Delante nuestro pasó un coche repartiendo comida gratis para todos aquellos que lo desearan, y un grupo de hombres sentados delante de la mezquita Al Hussein nos invitó a su Iftar. La verdad es que nos sorprendió ya que se veía que no estábamos realizando el Ramadán, pero la hospitalidad del pueblo jordano se palpó de nuevo, ya que no son pocas las anécdotas que nos han ocurrido y sorprendido positivamente durante nuestra estancia.

Un abrazo,
Gracia, Victoria y Pep