410 mujeres de escasos recursos de zonas rurales de la provincia de Cañete (Perú), que participan en los programas de desarrollo de Condoray, se han capacitado en habilidades emprendedoras, gracias al proyecto de Desarrollo Competitivo de capacidades productivas de mujeres de escasos recursos, implementado con la ayuda de la Fundación Reina Sofía y FPSC.

La habilidad emprendedora consiste en la capacidad de una persona de identificar y aprovechar oportunidades que le permitan iniciar un emprendimiento. Desde Condoray, hemos  visto el esfuerzo de estas mujeres que decidieron  iniciar un negocio,  acceder  a los recursos productivos y crecer como personas.

Este proyecto financiado con una inversión de 75.000 euros ha mejorado sus condiciones de vida y ha impulsado el desarrollo local.

Frecuentemente, las emprendedoras comienzan la actividad por el deseo de poner en práctica alguna idea innovadora, cubrir un nicho específico del mercado o generar sus propios ingresos. Tal es el caso de Emily Lévano, joven estudiante de 21 años, quien al detectar una necesidad en su comunidad de Herbay Alto, trabajó el plan de negocios y  decidió crear una empresa de servicios de internet, diferenciándose de la competencia  por su atención al cliente, los equipos modernos y la imagen de su negocio.

Esto fue posible gracias al programa de creación de empresas que está contribuyendo al desarrollo de una positiva actitud empresarial en  las mujeres del Valle, quienes apuestan por un futuro distinto, como el caso de Santosa Arcibia, de la comunidad de Unanue, quien inició su negocio de bodega-pastelería, donde vende los productos que aprendió a realizar en los cursos de capacitación.


A través del fondo rotatorio, otro servicio del proyecto, Santosa, pudo comprar un horno y ahora devuelve puntualmente sus cuotas con las ventas de tortas, queques, empanadas que genera.

Gracias a la dedicación, perseverancia e impulso de estas mujeres, se va fortaleciendo la capacidad emprendedora, pieza clave de todo crecimiento sostenido.