Myriam es la pequeña de la familia. Sus cinco hermanos fueron a la escuela y completaron sus estudios. Pero las tres chicas, después de unos cursos, abandonaron el colegio. Por eso sus padres, al llegar el turno de Myriam, la novena y última, decidieron que no valía la pena que empezara siquiera. Pero la niña insistió e insistió, hasta lograr, a los nueve años, que sus padres accedieran a escolarizarla. Lo único que ella quería era aprender a leer y a escribir.

A los nueve años era ya tarde para inscribir a Myriam en el sistema gubernamental, por lo que la familia acudió a AUEED, una ONG egipcia conocida y estimada por sus cursos de educación paralelos y acelerados. Myriam logró pronto su objetivo, pero decidió seguir con sus estudios hasta que, unos años más tarde, consiguió matricularse en la licenciatura de marketing. En la actualidad Myriam acaba de recibir su título, baraja distintas posibilidades profesionales y se ha convertido en embajadora de los proyectos de AUEED para la escolarización de las niñas que permanecen al margen del sistema educativo egipcio.

Entre estos proyectos, se cuentan varios financiados conjuntamente por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) y la FPSC, como por ejemplo el programa “Chica de Valor”, que se enmarca en el proyecto para la promoción del derecho a la educación de las niñas más vulnerables de los gobernorados de Assiut y Sohag, en el Alto Egipto.

Assiut es una floreciente ciudad del Alto Egipto, situada a orillas del Nilo entre Minya y Luxor, a unos 350 Km de El Cairo. En las aldeas que rodean esta capital del Alto Egipto, AUEED gestiona varias escuelas, en tres de las cuales se desarrolla este programa: Al Azayzah, Kom Abu Hagar y Deir Al Gandla.

El programa une a 120 chicas de al menos 16 años con 120 alumnas de educación primaria especialmente vulnerables: por su pobreza, por su bajo rendimiento académico o por sus problemas relacionales. Cada una de las “hermanas mayores” toma a su cargo una “hermana pequeña”, a quien ayuda en todos los campos posibles: estudia con ella, le transmite a través de juegos y actividades los criterios básicos de higiene y educación, le enseña a tratar a sus compañeras y hacer amigas, con el fin de garantizar su continuidad en el sistema educativo y, a largo plazo, convertirla en una mujer consciente y capaz de ejercer todos sus derechos.

AUEED proporciona además comidas regulares a las “hermanas menores”, pues no está garantizado que en sus casas coman a diario y, si lo hacen, no siempre disponen de los alimentos que les aportarían la energía necesaria para su correcto crecimiento y salud. Para las mayores se dan además sesiones de formación y acompañamiento en su labor educativa.

Este proyecto, en el que colaboran AUEED, la FPSC y AECID, es una continuación directa del Convenio para la Mejora de la Educación en Oriente Medio ejecutado entre 2006 y 2010, que tuvo un impacto muy positivo en las aldeas del Alto Egipto.