El sábado, 20 de febrero, dentro de la actividad del teatro inclusivo que la FPSC desarrolla en el campo de refugiados de Za’atari (Jordania),  el grupo “Mark of Hope” representó la obra “I can” (“Yo puedo”).

“I can” surge desde la idea de que cada uno es capaz y tiene la fuerza suficiente para superar barreras y así conseguir lo que realmente desea, mostrando a los demás su potencial y capacidad para contribuir con su creatividad a hacer de este mundo un lugar más bello.

Se aprovechó esta ocasión para dejar que cada niño crease algo que les apasionase. A Bashir, por ejemplo, le encanta usar el ordenador, pero en muy pocas ocasiones tiene la oportunidad de hacerlo. Tras recibir algunas sesiones formativas con uno de nuestros voluntarios cualificados, Bashir aprendió a utilizar Photoshop y logró crear su propio diseño, que mostró en un vídeo durante la representación. Tasneem quiere ser propietaria y dirigir su propio salón de belleza, así que se le asignó la tarea del vestuario y caracterización de Walaa, que entró en escena ataviada perfectamente como una novia.

Utilizando flashmobs, freezemobs y técnicas de mímica, la representación concedió el protagonismo a la música y efectos visuales. Se pidió a los niños que actuasen únicamente mediante la expresión corporal y facial, y fueron precisamente los que se creía menos capaces de hacerlo los que consiguieron mayor realismo. Además de los vídeos y la música, se grabaron también poemas y se expusieron fotografías con el proyector, todas hechas por los propios niños. Asimismo, los disfraces y el atrezo utilizados -un piano y una guitarra confeccionados en cartón por un joven del campo- ayudaron a realzar y embellecer aún más la actuación.

Finalmente, gracias a la colaboración e invitación de War Child, la representación de la obra se realizó ante un público compuesto por 25 chicas que participaban en sus actividades en el Distrito 2, los familiares de los niños, así como un miembro del personal internacional de IRD y un voluntario de la FPSC.

Los efectos visuales y el lado técnico fueron brillantes, contribuyendo al éxito de la representación y a la satisfacción del público que aplaudió entusiasmado. Los niños también disfrutaron y vibraron con las ovaciones. La cara de Bashir se iluminó mirando al público que elogiaba su trabajo de Photoshop, y le hizo sentir muy orgulloso.

A lo largo del proceso de ensayo y preparación, algunos niños han ido aumentando su confianza, y han tomado una mayor conciencia inclusiva, motivada especialmente por haber trabajado en pareja. Ahora en todos existe una mayor predisposición para adaptarse a las diferentes necesidades de los otros.

El grupo domina perfectamente esta obra, por lo que es muy probable que se represente de nuevo en diferentes lugares y para diferentes públicos compartiendo el mensaje de que “se puede”.