Para cualquier estudiante palestino, el mes de julio es sinónimo de dos cosas: calor, mucho calor y el comienzo de las más que esperadas vacaciones de verano. Casi tres meses de libertad sin deberes, exámenes ni pesadas lecciones de matemáticas. Por fin llega la hora de la verdad, ahora sí, ya se puede jugar y disfrutar sin otra finalidad que jugar y disfrutar. Y bien merecido que lo tienen, ¿verdad?

«Al segundo día de comenzar los campamentos, llegaron muchos padres al colegio, porque querían apuntar a sus hijas, pero ya no quedaban plazas, estamos a tope», comenta una de las profesoras encargadas, «habíamos calculado material y actividades para 80 niñas, pero obviamente habrá que aumentar las plazas de cara al año que viene», sugiere. Y es que los campamentos de verano que están teniendo lugar durante esta semana en la localidad de Halhul, en la zona norte de Hebrón, bajo el título «co-operative summer camp» son un ejemplo del éxito que suponen las actividades en el periodo vacacional.

Enmarcado en las actividades del convenio financiado por la AECID e implementado por la Universidad de Belén y la FPSC «Mejora de la educación primaria y secundaria en Territorios Palestinos», los campamentos de verano son una pieza clave dentro de la estrategia educativa palestina.


Con actividades deportivas, musicales, de teatro e informática, las 80 niñas divididas en 4 grupos van rotando por las diferentes aulas de manera que participan en todas las actividades preparadas por 5 docentes de la escuela de Halhul, donde tiene lugar el campamento todas las mañanas de 9 a 13.30 de la tarde.»La idea es aprovechar las actividades recreacionales para profundizar en la tarea educativa», comenta Rizek Sleibi, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Belén. Mientras una niña de diez años hace una exhibición de gimnasia rítmica sobre una colchoneta bajo la atenta mirada de la coordinadora de las actividades de deporte, Mr. Sleibi explica que los campamentos están patrocinados por el Ministerio de Educación, la Municipalidad de Halhul y la Universidad de Belén como parte del Convenio.

Son un total de 4 escuelas, 3 públicas y una de la UNRWA, las que participan en el campamento de Halhul. En el área de Beit Jala, en Belén, se está celebrando otro campamento similar a este.»Para la mayoría de las niñas, es una oportunidad única, nunca antes habían participado en algo parecido», asegura Mr. Sleibi.