El Padre Robert Jarjis es el párroco de la Iglesia de la Asunción en el barrio Al Mansur en Bagdad. Trabaja en la Nunciatura y es profesor en el Seminario Caldeo.

Desde 2014, la FPSC ayuda a familias cristianas iraquíes que se han visto forzadas a abandonarlo todo por la persecución a la que se han visto sometidas por Daesh. (Campaña: “Un Grito de Aliento: Ayuda a familias refugiadas en el campo Virgen María de Bagdad).

FPSC: ¿Cuál es su experiencia en el campo de refugiados Virgen María en Bagdad?

PADRE ROBERT: Soy el presidente de la Comisión Católica de Educación Superior.

Hemos organizado cursos donde abordamos el tema del Dolor, dirigidos tanto a mujeres como a estudiantes universitarios, con el objetivo de mitigar el shock al que se han visto sometidos durante estos últimos años.

Posteriormente, durante la Cuaresma, organizamos talleres formativos dedicados al tema de la Esperanza y de cómo superar esta situación.

En el transcurso de estas dos reuniones tuvimos muy buenas experiencias. Una mujer del campo nos comentó: “Cuando estaba en mi aldea, en mi casa, no disponía de acceso a internet, y de alguna manera estaba aislada. Ahora, en este campo, me siento realmente cercana a los otros. Comienzo a tener una relación más estrecha con los demás, y esto es muy importante, nunca antes había experimentado una relación y una comunicación tan fluida cuando vivía en la aldea. Debemos continuar así. Me hace muy feliz”.

Otra mujer me explicó que durante siete años había estado intentando tener descendencia. Durante todo ese tiempo había estado visitando a médicos sin resultado alguno. En el campo, se dedicó a visitar caravana tras caravana pidiendo oraciones. Como resultado, un año más tarde, dio a luz un bebé y supuso una gran alegría para todos, fue como un foco de luz dentro del campo.

FPSC: ¿Cuál es la situación de estas familias? ¿Tienen intención de abandonar el país o de establecerse? ¿Están consiguiendo trabajo?

PADRE ROBERT: La situación ha mejorado. Antes de nada, creo que estas familias no esperan un futuro bueno para ellas aunque tratan de llevar una vida normal. La mayoría busca trabajo, pero esto no es fácil debido a la gran crisis aquí. Este país se ha enfrentado a graves problemas y se ha endeudado con el exterior, de manera que sufrimos muchas contrariedades.

Pero que sí consiguen crear sus propios negocios dentro del campo como pequeños comercios, se hace pan, etc.

En el campo, junto con el Padre Luis y las Hermanas, gestionamos todo para ellos, como por ejemplo las guarderías para acoger a los pequeños.

FPSC: ¿Dónde están ubicadas?

PADRE ROBERT: Lo normal es que los niños estudien en escuelas normales fuera del campo. Pero en la Comisión tuvimos la necesidad de crear guarderías dentro de él ya que las ubicadas fuera tienen una orientación religiosa dirigida. Ofrecemos este servicio de forma gratuita; fuera del campo son de pago. Los colegios son normalmente públicos.

Dentro del campo tenemos dos casas de estudiantes, una para varones y otra para mujeres, y una iglesia grande (católica, rito siriaco).

En relación a mi parroquia, el problema es que cubre un vasto territorio de 60 kilómetros cuadrados, y eso es demasiado… Tenemos otra iglesia (caldea) pero no se puede acceder a ella, está ubicada en un área muy peligrosa con alto riesgo de secuestros.

El tema de la Esperanza es crucial.

Creo que al final (las familias refugiadas) conseguirán de alguna forma volver a sus hogares.

Algunos de ellos mantienen este tipo de esperanza, pero el problema en un futuro es inmenso, ya que en estas aldeas que abandonaron, los vecinos han ocupado sus casas. ¿Cómo podrán volver allí de esta manera? Sin duda se encontrarán este dilema cuando vuelvan allí.

Será un gran reto el poder volver a sus aldeas de origen tras el paso de Daesh.

FPSC: ¿Cuál es la situación actual en esas aldeas?

PADRE ROBERT: No lo sabemos con exactitud ya que la información que recibimos de los medios no es clara. Existe una falta de información fiable en los medios y lo que conocemos, es a través de ellos.

FPSC: Descríbanos de forma concisa la  situación de los cristianos en Bagdad.

PADRE ROBERT: Quiero decir algo antes de explicar la situación. Desde 2013 contamos con un nuevo patriarca y tenemos una visión nueva de nuestras iglesias. Ha hecho muchas cosas y el número de iglesias hoy en día es aceptable. Gracias a él contamos con donantes que nos suministran alimentos y se puede decir que estamos preparados para acometer nuevos planes, pero el reto para los cristianos en general es mayor.