El pasado 30 de noviembre finalizó el Convenio  “Mejora de la calidad de la enseñanza, con especial atención a la formación del profesorado de la enseñanza pública y privada, en la República Democrática del Congo” que la FPSC había puesto en marcha en 2010 con apoyo de la AECID.

El convenio ha trabajado durante este tiempo para alcanzar su objetivo de mejorar las competencias y capacidades pedagógicas del personal del Ministerio de Educación de la RDC e incrementar el acceso al bachillerato pedagógico de calidad para los futuros profesores en dos escuelas de referencia.


Este convenio parte de que la educación como alternativa profesional está muy denostada en el país: los maestros viven en situación de pobreza ya que la remuneración por su trabajo, en muchos de los casos, está por debajo el mínimo necesario para sostener una vida digna. Además, de forma habitual les falta capacitación adecuada, lo que hace que sus posibilidades de desarrollo profesional sean prácticamente nulas. En este contexto, uno de los grandes éxitos del convenio es haber impartido formación a los profesores para la mejora de su trabajo en cuestiones de didáctica, contribuyendo a mejorar sus competencias en asignaturas como matemáticas y francés y en capacidades pedagógicas. Para ello, a lo largo de todo el convenio se ha realizado un importante esfuerzo por redactar manuales rigurosos y de calidad. Estos, han sido certificados por el Ministerio de Educación, y se han difundido tanto en formato papel como online, aumentando así sin coste para los profesores, los recursos que cuentan para poder llevar a cabo el ejercicio de su profesión y repercutir en la enseñanza de calidad de los alumnos.
 
La calificación y motivación de los profesores formación de los profesores a través de los diferentes seminarios impartidos ha tenido su reflejo en la educación de los alumnos. De hecho, las alumnas de las escuelas en las que el convenio ha incidido de forma directa y que se han presentado al Examen del Estado, han aprobado el mismo en un porcentaje del 100%.

La intervención del convenio ha mejorado las infraestructuras educativas de Kinshasa, al apoyar las obras de dos escuelas de zonas deprimidas de la ciudad: la Escuela Vedruna en el barrio Ndjili y la Escuela Liziba en el barrio Mbudi. Gracias a estas intervenciones las alumnas han contado con infraestructuras apropiadas, a la par que se ha ampliado el número de plazas ofertadas y que era una de las grandes necesidades de las zonas de actuación. En el caso concreto de la Escuela Vedruna, en ella se ofrecen unos servicios complementarios al barrio, que se caracteriza por ser una de las zonas más pobres de la ciudad. De este modo, se ofrece formación para adultos, punto de acceso a internet e incluso asistencia médica básica e infraestructuras que permiten la organización de reuniones de la comunidad. También se organizan regularmente jornadas culturales y competiciones deportivas, fomentando valores como el compañerismo y el interés por las áreas transversales de los alumnos.

De manera transversal, el convenio ha contribuido a la formación del personal docente en informática y derechos humanos. Y gracias a los nuevos espacios creados se ha apoyado la formación de adultos (en la figura de los progenitores de los alumnos).  La formación en Derechos Humanos ha sido algo demandado directamente por los beneficiarios a lo largo del convenio y ha permitido reforzar aún más los resultados obtenidos. Estos talleres de Derechos Humanos han sido también una importante plataforma para la difusión de la igualdad de género, cuestión a la que se han dedicado importantes esfuerzos a lo largo del convenio.