El 5 de febrero tuvo lugar en Roma, el II encuentro entre diplomáticos iberoamericanos y periodistas especializados en Latinoamérica, para tratar los alcances de la nueva administración del presidente Barack Obama.

Organizado por la Fundación Promoción de la Cultura, junto al observatorio independiente Mediatrends, contó con la participación de la Embajadora de Ecuador en Italia, Excma. Sra. Dña. Geoconda Galán, la Encargada de Negocios de Venezuela, Ilma. Sra. Dña. Ybelise Martínez, y el número dos de la Embajada de Bolivia, Ilmo. Sr. D. Oscar Riveros.

La idea central del coloquio fue que la principal dificultad entre los países iberoamericanos se mantiene con la nueva administración, porque el problema reside en el sistema económico vigente más que el gobierno de turno. Esta reflexión contrasta con la expresada en el I encuentro, en el que participaron los embajadores de Colombia, México y Perú, países más cercanos a Estados Unidos.

Los representantes de los tres países consideraron que «con la administración de Obama habrá una mejor comunicación, aunque el sistema y las estructuras económicas del gigante estadounidense siguen siendo las mismas. Por lo tanto, consideraron necesario plantear un cambio de dichas estructuras; de lo contrario, se avanzaría muy poco».

También surgió el tema migratorio a nivel mundial con leyes que «deshumanizan y violan los derechos humanos. Se espera que el presidente Obama cumpla las promesas que –dijeron los Embajadores- ha realizado durante la campaña electoral».

Enfatizaron además sobre la importancia de los últimos cambios constitucionales en sus países, «con los que los Presidentes han buscado dar un aire mucho más humano y menos capitalista».

Consideraron que la caída del precio de petróleo «seguramente afectará, junto con la recesión mundial, a las economías latinoamericanas, aunque están mejor preparadas que en años anteriores. Se comentó también que Venezuela se ha librado de la deuda externa y ha creado un fondo con China de 4 mil millones de dólares para infraestructuras, además de otro de 12 mil millones de dólares que podría ayudar a resistir los bajos precios del petróleo un par de años». Por ello se consideró que la crisis americana traerá consecuencias fuertes, pero que deben ser entendidas, en el caso particular de los tres países, como una desaceleración y no como una recesión.

Los presentes consideraron que «si la nueva administración les trata en términos proposititos que respeten la soberanía de los Estados, y no impositivos, se podrían estrechar los lazos que se habían roto con la administración Bush». (Recordemos que Bolivia expulsó a su Embajador estadounidense, después de que Washington suspendiera las preferencias arancelarias que tenía el país andino).

Añadieron que las políticas no están especialmente dedicadas al crecimiento económico, sino a la de la educación. Se consideró que «no nos pueden seguir viendo como el patio trasero de Estados Unidos. Creemos en un nuevo sistema, buscamos otras alternativas. Si la UE se integró, por qué no nosotros». Añadieron que las situaciones de miseria existentes no se justifican, visto los recursos naturales de los países iberoamericanos.