Desde finales del 2014, la FPSC está comprometida con las familias cristianas que se han visto forzadas a abandonar sus hogares, y se encuentran acogidas en la capital iraquí, huyendo del estado de terror impuesto por el estado islámico. En su huida, muchas veces presurosa, estas familias lo han perdido todo, y su único anhelo es volver a casa.

Inicialmente, el objetivo de la FPSC estuvo dirigido a conseguir fondos que cubriesen las necesidades básicas y aliviasen la situación de las familias alojadas en un antiguo colegio próximo a la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, en el barrio chiita de Karrada. Recientemente, estas familias han sido realojadas en el campo de refugiados Virgen María, ubicado en el barrio chiita de Zayounah, propiedad del partido cristiano asirio.

124 caravanas, de las 142 existentes en el campo, están ocupadas por 130 familias cristianas, en su mayoría católicos de rito caldeo y sirio, aunque también hay siro-ortodoxos o asirios de la iglesia del Este. Cada caravana, habitada por una o más familias, dispone de un par de habitaciones, cocina y baño. El resto de las caravanas constituye las zonas comunes, tales como una iglesia ecuménica, para uso de los distintos ritos, una escuela, un ambulatorio, etc.

Jumana Trad, Presidenta de la FPSC, ha podido visitar el campo, con el fin de identificar las necesidades más urgentes, y poder garantizar desde la Fundación una ayuda eficaz.

Así, el pasado 7 de octubre, junto a su marido, el Embajador de España en Irak, José María Ferré, y Monseñor George, de la Nunciatura Apostólica, la Presidenta de la FPSC tuvo la oportunidad de conocer en profundidad el campo de refugiados, de la mano del director del campamento, el padre Martín.

En otra visita, la Presidenta de la FPSC estuvo acompañada por la hermana Albertine, superiora del convento del sagrado Corazón de Jesús en Bagdad. Desde que las familias se trasladasen al campo, las hermanas de esta congregación continúan ayudándolas, y han instalado un camión-caravana cedido por la Orden de Malta en 2004, a modo de ambulatorio, para poder ofrecer cuidados médicos y sanitarios, con el apoyo de médicos voluntarios, así como distribuir medicamentos de manera gratuita.

Las necesidades del campo de refugiados son muchas, y la ayuda de la FPSC, proveniente de donaciones privadas, y en coordinación con los responsables del campo, quiere dirigirse a suministrar bienes de primera necesidad para la población del campo; comprar medicinas para proveer el ambulatorio; y cubrir otras necesidades que vayan surgiendo.

Más información: “Irak: un grito de aliento”.