Hace dos años la FPSC identificó la necesidad de trabajar en el sector de salud mental. Los profesionales de este sector no sólo tienen un papel muy importante en lo relacionado a la salud de las personas, sino también a su protección.

El trabajo interdisciplinar es muy importante. Trabajadores sociales, psicólogos, psiquiatras se reúnen con frecuencia para hablar de los casos y se acercan a la comunidad para estar cerca de la gente y ayudarla.

El Líbano sólo cuenta con 70 psiquiatras. Son muy pocos para las necesidades del país, y con la gran cantidad de refugiados llegados en los últimos años, los servicios no dan a basto. El Ministerio de Salud lanzó recientemente su estrategia para los próximos 5 años y la FPSC ha colaborado en el diseño de la misma.

Actualmente la Fundación está implementando un proyecto de salud mental en la Bekaa, la zona con más refugiados del Líbano, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El proyecto consiste en la puesta en marcha de una clínica de salud mental, distribución de medicación psicotrópica, desarrollo de unos protocolos de gestión de crisis para el país y cursos en intervención primaria en salud mental.

La mayoría de asociaciones que ofrecen servicios de salud mental sólo cuentan con un psiquiatra una vez cada 15 días. La FPSC cuenta con un psiquiatra tres días a la semana y su agenda está completa. Gracias a los grupos de coordinación que regula Naciones Unidas y el gobierno libanés, las asociaciones están continuamente en contacto y unen fuerzas para ayudar con mayor eficacia. Entre ellas se refieren casos y para algunos de ellos se forman equipos. En el caso de la clínica de salud mental, su equipo está compuesto, desde su inicio, por profesionales de MDM (Médicos del Mundo) y de FPSC. La transferencia de experiencias y la búsqueda conjunta de recursos para una ayuda más eficaz definen su trabajo.

Existen casos muy duros, sobre todo cuando la situación que sufre el paciente le lleva a plantearse acabar con su vida. Sin embargo, es destacable comprobar la mejoría que experimentan estas personas con el tratamiento. Un trabajo bien realizado en equipo, no sólo salva vidas, sino que devuelve la alegría a mucha gente.