Las previsiones del impacto del COVID-19 en Etiopía son estremecedoras.

Según el Ethiopian Public Health Institute el número de contagios esperados afectará a millones de personas en el país.

Por otra parte, el efecto de la pandemia agravará la ya frágil situación en Etiopía, caracterizada por conflictos internos, desplazamientos forzados, inseguridad alimentaria severa, desnutrición aguda, desastres naturales y falta de acceso a agua potable y servicios básicos.

Además, el sistema de salud etíope está marcado por décadas de inversión escasa o nula, falta de fondos y de personal cualificado, además de carencia de infraestructuras, equipos, medicamentos y suministros.

En Adis Abeba el Hospital de San Gabriel brinda un servicio integral de salud a la comunidad. La mayoría de los servicios en el centro de salud son gratuitos, ya que las personas con muy escasos recursos o en situación de marginación son los primeros beneficiarios de la instalación.

Ofrece programas de cuidado prenatal y posnatal, programas de prevención de transmisión del SIDA de madres a hijos y programas de gestión integral de enfermedades de niños y neonatos para niños menores de 5 años.

El Hospital de San Gabriel fue construido por la Comisión de Desarrollo Social y Económico de la Iglesia Católica Etíope y la Fundación Promoción Social, gracias a la cofinanciación de la Agencia Española de Cooperación Internacional (2007-2010) y la Generalitat Valenciana (2009-2012).

Dado que el COVID-19 es una emergencia para la cual no existía una preparación previa, el hospital St. Gabriel se ha tenido que enfrentar a multitud de desafíos, siendo uno de los principales la frustración del personal sanitario para atender a los pacientes.

Para abordar la frustración del personal, se impartió una sesión de sensibilización de dos días por parte de profesionales altamente capacitados en COVID-19. Este personal provenía del Black Lion Hospital (el hospital terciario de los gobiernos). A continuación, se compraron 70 máscaras N95 y se distribuyeron a todo el personal. Dado que el hospital San Gabriel no puede comprar más EPIs y desinfectantes, se realizó una solicitud a la oficina gubernamental. El gobierno ordenó que el centro de salud se dedicara a la prevención del COVID-19.</