Calcular la aceleración de la gravedad, comprobar la dilatación térmica de la materia o comparar circuitos eléctricos en serie y en paralelo, son algunos de los experimentos científicos que los alumnos de la Escuela Epheta de Belén han realizado esta mañana para los asistentes a la Feria de las Ciencias. A la dificultad propia de estas experiencias hay que añadir que las niñas y los niños que estudian en este centro padecen distintos grados de sordera y, no pocas veces, problemas de comunicación.
 
Esta actividad, cofinanciada por la FPSC en el marco del Convenio AECID de Mejora de la Educación en Oriente Medio, ha sido inaugurada por Barbara Drake, representante de la FPSC en Territorios Palestinos, y por otras personalidades del mundo académico de la zona.
 
En la Feria se han expuesto trabajos que los 140 alumnos del centro han realizado a lo largo del año en áreas tan dispares como lengua, comunicación, artes, fotografía, ciencias naturales y, por supuesto, física y química.
 
Repartidos a lo largo de las clases, algunos alumnos explicaban los procesos que hay detrás de cada fenómeno natural. Dana, que viene de Beit Sahour, un pueblecito pegado a Belén, hacía girar la luna alrededor de un globo terráqueo de plástico, mientras explicaba la diferencia entre un eclipse de sol y un eclipse lunar. A su lado, Ahmad, de nueve años, recitaba de corrido los planetas del sistema solar. Su hermano pequeño, que también estudia en Epheta, corría de un lado para otro enseñando a sus padres las normas de seguridad vial.
 

Al final del recorrido se ofreció a los asistentes unos chocolates y unos bollos que los pequeños han aprendido a preparar durante las lecciones de cocina. Con una de estas magdalenas en la mano, los asistentes a la Feria de la Ciencia pudieron comprobar definitivamente los efectos milagrosos que el calor ejerce sobre la materia combinada de harina y azúcar.