Este proyecto se plantea como una respuesta directa y necesaria frente a las múltiples formas de exclusión que afectan a la población con diversidad funcional. En contextos de crisis humanitaria crónica, como el que se vive en el campo de personas refugiadas de Za’atari y las comunidades de acogida circundantes, este colectivo enfrenta barreras que limitan su bienestar físico, emocional y social. Una situación que afecta también a sus cuidadore/as, con problemas de sobrecarga y frustración que deterioran su bienestar psicosocial.
Así, el objetivo que se plantea es mejorar su calidad de vida a través de la prestación de servicios especializados de rehabilitación y apoyo psicosocial que permitan a estas personas con diversidad funcional reducir su dependencia, fortalecer su autoestima y fomentar su participación en el entorno comunitario.
Para lograrlo, se ofrecerá una respuesta profesional, multidisciplinar y sostenible dirigida a fortalecer las capacidades de estas personas y del personal de AHS que les atiende. A la vez, se promoverá la apropiación local y la participación comunitaria mediante la inclusión de voluntarios refugiados en procesos técnicos, la articulación con actores clave del territorio y la implementación de sistemas de derivación funcionales y coordinados.