Victoria e Inés finalizan su voluntariado de cooperación de la FPSC en Jerusalén, y nos resumen sus experiencias de estos últimos días en una nueva crónica.

Desde la FPSC queremos agradecer a estas jóvenes estudiantes de la UNAV su gran trabajo y su entusiasmo, y esperamos que haya sido una experiencia profesional y personal muy positiva, que, además de haberles aportado conocimientos y nociones sobre cooperación internacional, les haya dado la oportunidad de profundizar en la rica ideosincrasia de esta región de Oriente Medio.


«Despedidas, besos, abrazos… ya nos hemos despedido de los cooperantes en Jerusalén.

Increíble, pero cierto, hemos podido terminar con todo el trabajo que nos habían encargado. Esta última semana hemos realizado para Bárbara una lista con una selección de fotos y vídeos interesantes del Convenio de Educación. Los encargos de Manolo nos han convertido en las mejores traductoras de Jerusalén, ya que hemos traducido un Escrito de Modificación Sustancial y un Informe de Seguimiento Técnico. Ahora mismo estamos escribiendo un email con las incidencias que hemos encontrado a la hora de realizarlo.

Este voluntariado nos ha ayudado a mejorar nuestras habilidades de organización, hemos sido informáticas autodidactas para intentar ahorrar tiempo a la hora de trabajar y también nos hemos habituado a utilizar Word, PDF, Excel y Google Drive, programa en el que Bárbara se ha convertido en una experta.

Hemos aprendido a mejorar nuestra capacidad de trabajar en equipo y repartir tareas, explotando las virtudes de cada una. Nos hemos compenetrado bastante bien, y hemos aprendido de Bárbara que una gran parte de trabajar bien es la actitud.

Durante estas semanas, hemos aprovechado muchas tardes para hacer otro voluntariado como monitoras de un campamento de verano de niños de entre 6 y 15 años. También hemos ayudado en un centro del Opus Dei de Jerusalén, impartiendo charlas teórico-prácticas sobre Nutrición y sobre Gestión del Tiempo y Hábitos. Junto con el trabajo en la Fundación, estas actividades nos han ayudado a sensibilizarnos más con los problemas de la zona.


Durante nuestra estancia en Jerusalén, hemos conocido a personas maravillosas que trabajan aquí, tanto en FPSC como los trabajadores de Saxum y Terra Dei, o profesores, estudiantes y voluntarios de POLIS (Instituto de Lenguas).

En esta última memoria queremos aprovechar para agradecer el trabajo de todas las personas que han hecho posible este voluntariado. Para empezar, queremos dar las gracias a Bárbara, por su dedicación y paciencia; a José Luis Zatarain, por estar pendiente de nosotras desde el primer momento en la Sede de la Fundación, en Madrid. También queremos agradecer a Julio y a Manolo los buenos momentos que hemos pasado en la oficina. Por último, queremos dar las gracias a María Beamonte y al personal de la Fundación que indirectamente también nos ha ayudado. Por supuesto, a la Universidad de Navarra y a Tantaka, a Sofía Collantes y a Sofía Altimari.

Ha sido, de verdad, una experiencia inolvidable.

Inés y Victoria»