El 22 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Agua.

Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos, además de ser el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, es un derecho humano esencial para la realización de todos los derechos humanos.

La agenda 2030 de Naciones Unidas tiene como objetivo lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos en ese año.

Hoy, la Fundación Promoción Social celebra este día una buena noticia: el agua potable ha llegado por fin a San Miguel de Velasco (Bolivia).


La población de la Chiquitanía boliviana se enfrenta a vulnerabilidades vinculadas a la falta de acceso a los derechos más básicos, como el agua, dada la ubicación remota de esta región.

No ha sido hasta ahora, casi 300 años después de la fundación de San Miguel de Velasco, cuando sus 4.365 habitantes han tenido acceso al agua potable en sus propios domicilios, contribuyendo además a reducir las enfermedades diarreicas agudas en menores de 5 años, las infecciones urinarias y las enfermedades relacionadas con la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

El proyecto de Fundación Promoción Social, desarrollado en consorcio con Asociación para la Erradicación de la Pobreza (APEP), y financiado por la Comunidad de Madrid, ha permitido consolidar este derecho humano, mediante la instalación de una planta de tratamiento que permite potabilizar hasta 17,5 litros de agua por segundo. De esta forma, cada persona puede disponer de 100 litros de agua potable al día.

Pero este importante logro no constituye un hecho aislado. Para contribuir a la sostenibilidad de la planta, se han realizado capacitaciones para el personal técnico que se encarga de verificar periódicamente su funcionamiento y de realizar pruebas rápidas para comprobar la calidad de agua.

Además, se ha conformado un Comité de Agua Potable, de una forma totalmente comunitaria y representativa. Este comité hace partícipes a los ciudadanos no solo del acceso al derecho al agua, sino también de su gestión. Esto supone el primer paso para la creación de una normativa municipal que permita crear un catastro de consumidores de agua potable, contribuyendo a la gobernanza democrática municipal.

Por último, a través de talleres, el proyecto ha incidido en hábitos de uso eficiente del agua y de buenas prácticas higiénicas para la prevención de enfermedades. Como refuerzo a esta actividad, durante el año de ejecución del proyecto, se han organizado brigadas gratuitas en los barrios, formadas por un equipo multidisciplinar del Hospital Municipal, que atienden a la población más vulnerable.